Uno de los beneficios que nos aporta el Yoga, es la flexibilidad. Un buen entrenamiento en flexibilidad nos ayuda a obtener un mayor rendimiento físico. Es por ello, que un cuerpo con mayor flexibilidad nos ofrece una mejor movilidad corporal y reduce el riesgo de lesiones.

Por esta razón, es muy recomendable desarrollar esta práctica de Iniciación al Yoga a partir de los 40, para tener un cuerpo en su mejor forma física. Aunque, cualquier persona puede practicarlo, pues no requiere ninguna condición física determinada. Puedes adentrarte en este mundo aun teniendo poca flexibilidad, es la práctica y la constancia la que te facilita poco a poco que tus músculos y huesos se activen. 

Práctica y constancia el factor clave.

La flexibilidad y la juventud no van de la mano, la mejor edad para empezar con el Yoga, es justo la que tienes ahora. 

Por lo general, cuando te inicias en esta técnica, observaras que tienes menos flexibilidad de la que imaginabas, pero con la práctica y tu constancia te darás cuenta de tus progresos con el paso del tiempo.

Busca tu equilibrio.

En cualquier caso, no te obsesiones en lo que puedes o no puedes hacer, práctica los ejercicios de forma compensada, a tu ritmo, sin obsesionarte si lo haces bien o mal. La magia del yoga es que todo está bien en el preciso momento en que lo realizas, y poco a poco te sorprenderás al adquirir equilibrio y armonía en tu cuerpo.

En conclusión, reforzaras las partes fuertes de tu cuerpo y fortalecerás tus puntos débiles; sin duda alguna, empezaras a valorar tu cuerpo como conjunto y te sentirás más realizada, más optimista, más flexible y en forma.

Yoga y la respiración, otro Factor Clave.

Otra peculiaridad del Yoga, es el aprendizaje para adquirir una buena práctica respiratoria; con ello obtenemos una mejor calidad de oxigenación en todo el organismo y sobre todo mejoraremos indiscutiblemente nuestra salud.

Por consiguiente, al conseguir que tu cuerpo y de tu respiración se sincronicen, alcanzaras una mejora que te hará sentirte más cómoda y más segura de ti misma; aprenderás a respirar de forma suave, profunda, rítmica, fluida y menos esfuerzo. Por lo tanto, menos riesgo de lesiones.

A tener en cuenta

Ten en cuenta, que para proteger tus articulaciones y favorecer tus músculos es conveniente usar el material adecuado para proteger tobillos, codos y piernas. Una buena esterilla debe ser antideslizante y poseer un grosor adecuado de unos 5 mm. 

Una ropa cómoda y adaptada a la actividad que deseamos desarrollar, también es un factor clave.

No olvides que, al principio muchos de los dolores son bloqueos de nuestros músculos y articulaciones, una vez nuestro cuerpo se familiarice a la nueva actividad, los dolores irán desapareciendo, adquiriendo más flexibilidad, menor posibilidad de sufrir lesiones, mejorando nuestra circulación, nuestro sistema nervioso y los puntos energéticos de nuestro cuerpo conocido como Chakras.

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